Reserva de la Biosfera
Las Sierras de Béjar y Francia fueron declaradas como Reserva de la Biosfera en la reunión que los coordinadores del programa MaB (Man and Biosphere) de la UNESCO mantuvieron en París en octubre de 2006.
La comarca de las Sierras de Béjar-Francia, se localiza en el cuadrante sureste de la provincia de Salamanca, limitando con las provincias de Ávila (al Este) y Cáceres (al sur). El resto de su contorno limita con distintas comarcas salmantinas: al oeste enlaza con la fosa de Ciudad Rodrigo y con la Sierra de Gata, y al norte se extiende hacia el campo charro de la penillanura salmantina.
Los caracteres físicos de las Sierras de Béjar y Francia, están asociados a los del Sistema Central, del que forman parte en su macizo occidental, por lo que, el factor de mayor importancia es la geología, que, junto con su situación geográfica como zona de contacto entre la meseta norte y la sur, y su posición con respecto a la influencia del mar Atlántico, define la hidrología y la climatología.
El área declarada como Reserva de la Biosfera ocupa 199.140.28 hectáreas (a nivel estatal una de las Reservas mayores de España, y en Castilla y León la de mayor tamaño).es una comarca eminentemente montañosa que se conformó principalmente durante las orogenias hercínica y alpina, dando lugar a las Sierras de Francia, Quilamas y Béjar, y a la Fosa del Alagón, donde además ha actuado la fuerte erosión remontante de este río y sus afluentes. La existencia de mayores altitudes de la provincia con 2.425 m en La Ceja, junto a los 360 m. en Sotoserrano, supone, por tanto, la existencia de un gran desnivel y unas elevadas pendientes que caracterizan la zona. En cuanto a la litología es claramente de naturaleza silícea, destacando la pizarra y la cuarcita de las Sierras de Francia y Quilamas, y las rocas plutónicas (granitos y gneis) en la Sierra de Béjar y zona de Entresierras. Existe una pequeña franja a la altura de 1.000 en la Sierra de Quilamas que es calcárea que se aprovechaba para la extracción de cal y que dio a la zona el nombre de la calería.
El territorio de estudio es especialmente singular, hidrológicamente hablando, por encontrarse a caballo entre dos de las cuencas más importantes de la península, la del Tajo, con el río Alagón y sus afluentes (donde destacan el río Batuecas el Sangusín, el Cuerpo de Hombre, el Francia y el Quilamas), y la del Duero, cruzando el Tormes por la parte noreste del territorio y el Huebra y otros afluentes por el noroeste.
Por otra parte, conviene señalar, por la importante superficie de inundación, las colas de los embalses de Santa Teresa en el Tormes y de Gabriel y Galán en el Alagón, así como las lagunillas naturales de la sierra de Béjar y la laguna de San Marcos en La Alberca, por su interés geomorfológico y ecológico.
Las anteriores características definen unas condiciones climáticas muy variables, teniendo en cuenta la amplia extensión del espacio declarado. La pluviosidad es muy variable según las distintas zonas, pero está fuertemente marcada por la influencia atlántica que penetra por el suroeste, alcanzándose los 1.400 mm anuales en la Sierra de Béjar. La temperatura está definida por las amplias diferencias altitudinales antes indicadas, diferenciándose un clima continental en las zonas de contacto con el campo charro, un clima de alta montaña de la Sierra de Béjar y un microclima mediterráneo más calido en el Valle del Alagón (temperatura media de 15ºC).
La difícil accesibilidad, el aislamiento y unos usos sostenidos del territorio, junto con las singulares características físicas y climáticas de la comarca, han permitido la pervivencia de un rico patrimonio natural. Esta reserva medioambiental ha merecido su reconocimiento con la declaración de diferentes figuras de protección ambiental, entre los que destacan el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, y los futuros espacios naturales protegidos de Candelario y Quilamas, pertenecientes a la Red de Espacios Naturales de Castilla y León.
Unido a estas figuras existen otras de carácter comunitario, incluidas en la Red Natura 2000, como son las Zonas de Especial de Protección de las Aves (ZEPAs) de las Sierras de Candelario, Quilamas, Batuecas-Sierra de Francia, y el río Alagón y sus afluentes, así como los Lugares de Interés Comunitario (LICs) de las Sierras de Candelario, Quilamas, Batuecas-Sierra de Francia, el río Alagón y sus afluentes, el río Tormes y sus afluentes y el valle del río Cuerpo de Hombre.
Otra figura de protección es la correspondiente a la Zona de Importancia para la Conservación de la Cigüeña Negra que ocupa gran parte del territorio de la Reserva de la Biosfera y que cuenta además con 11 zonas declaradas como Área Crítica de Cigüeña Negra. También se cuenta entre las figuras de protección dentro del Catálogo Regional de Zonas Húmedas de Interés Especial la Laguna de San Marcos, el Embalse de Santa Teresa y las Lagunillas de Hoyamoros, y entre las Riberas Catalogadas las de la Subcuenca del Río Tormes.
La gran variabilidad ambiental de la gran extensión declarada Reserva de la Biosfera hace que haya una gran diversidad de ecosistemas. Entre ellos destacan por su abundancia los robledales de Quercus pyrenaica y los encinares de Quercus ilex ssp. ballota, que se reparten el territorio con cierta predominancia del robledal, desarrollándose tanto en formaciones adehesadas como en monte bajo, y cuyo grado de conservación se refleja en la alta biodiversidad de su sotobosque y su complejo florístico.
Entre el resto de formaciones, importa subrayar por su singularidad:
- el rebollar (Quercus robur) de San Martín del Castañar por ser el más meridional de la Península,
- los bosques de madroños de Miranda del Castañar por ser de los más antiguos y extensos de Europa,
- los castañares de Montemayor del Río por el grado de conservación y la gestión sostenible que de ellos han hecho sus habitantes,
- las fresnedas del valle de Sangusín por la peculiaridad de su aprovechamiento ganadero,
- las alisedas de los valles de Quilamas y Francia por tratarse de un hábitat prioritario para la Red Natura 2000,
- los piornales y cervunales de las cumbres de las sierras por la vulnerabilidad y las condiciones meteorológicas que soportan,
- y las turberas de la Sierra de Béjar y Francia por la singularidad de las formaciones y las especies vegetales existentes.
Esta enorme variedad de ecosistemas otorga a la zona un amplio rango de especies vegetales, entre las que sobresalen Aconitum napellus subsp. castellanum propia de ambientes frescos, Carex lachenalii de los pastos de altura, Veronica micrantha de los robledales, y Callitriche palustris de las charcas poco profundas, así como endemismos de la Sierra de Béjar como Armeria bigerrensis o los compartidos también con la Sierra de Gredos (Narcissus pseudonarcissus subsp. major, Dianthus gredensis, Doronicum kuepferi, Santolina oblongifolia, Saxifraga pentadactylis subsp. almanzorii y Viola langeana).
Otras especies destacan por encontrarse en los límites de su área de distribución como el ejemplar de haya más meridional de Europa que sobrevive en Herguijuela de la Sierra, o la población de acebos presente en el umbrío castañar de la Honfría.
También en cuanto a riqueza micológica este espacio tiene mucho de qué presumir, pues tiene buenas poblaciones de especies comestibles como Boletus edulis, Boletus pinicola, Amanita cesarea, Macrolepiota sp., Cantharellus sp, Legista nuda y Marasmius oreades.
En cuanto a la fauna ocurre una situación parecida, existiendo una gran diversidad de especies ligadas a esta complejidad de ecosistemas:
- Entre los peces, cabría destacar a Cobitis vettonica que es endémico de la Cuenca del Alagón en la Provincia de Salamanca;
- entre la herpetofauna la Iberolacerta martinezricae lagartija endémica de la Sierra de la Francia;
- entre las aves el buitre negro (con 26 parejas establecidas que suponen un 2% de la población total española), el buitre leonado, el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real o la cigüeña negra (con 11 parejas nidificantes),
- y entre los mamíferos, el lince ibérico, de quien hay nuevos avistamientos, la abundante nutria, que da muestra de la conservación de los ríos, y la cabra montés, como principal representante de las especies cinegéticas.
Las Reservas de la Biosfera son lugares que destacan por su alto valor natural en equilibrio con una fuerte presencia por parte del hombre. Esta influencia viene marcada por su colonización muy antigua como se puede observar en las pinturas rupestres del neolítico encontradas en diversas grutas del valle de Batuecas o los hallazgos encontrados en el “Cerro de El Berrueco”, conjunto declarado Zona Arqueológica en la ley de Patrimonio Histórico Español que fue poblado desde el paleolítico superior hasta la época moderna.
Entre los pueblos que habitaron este lugar se encuentran los vetones, que junto a otros pueblos como los lusitanos, dotaron a toda la comarca de un fuerte legado céltico, el cual se refleja en los numerosos castros, destacando los relacionados con el círculo de la cultura de los Verracos. Posteriormente los romanos ocuparon estas tierras, dejando constancia de ello en “Las Cávenes”, realizadas en el municipio de El Cabaco para la extracción de oro, y en la construcción de la calzada romana de la Vía de la Plata; “un nexo de unión entre dos destinos y un suelo: la verde y frondosa España del norte y los pueblos de la Meseta y el sur Andaluz”.
La época de dominación romana finalizó en el siglo V con la llegada de los suevos, vándalos y alanos que fueron finalmente sometidos por los visigodos, que dejaron diversos restos a lo largo de todo el territorio. Finalmente fueron derrotados por los moros en la batalla de Segoyuela de los Cornejos en el año 713. La dominación árabe fue muy efímera en esta zona ya que Alfonso I, yerno de Pelayo, reconquistó esta zona a mediados del siglo VIII creando un vacío poblacional de 4 siglos de duración. Algunos restos que se conservan de la ocupación musulmana son los molinos y almazaras de Cepeda, Miranda y Herguijuela de la Sierra como muestras del buen uso que siempre han dado del agua los árabes.
Tras una repoblación hecha por Alfonso VI, durante la cual se asentaron numerosos franceses que dan nombre a la Sierra, se suceden diversos reinados, destacando la presencia de templarios y judíos. Tras la expulsión de éstos por parte de los Reyes Católicos se sucede la construcción de numerosos monasterios, como el de Las Batuecas, que continúa su actividad en nuestros días. A partir de este punto la historia ha ido definiendo el carácter serrano, con su cultura asociada, donde destacan los instrumentos musicales, como son la gaita y el tamboril; el traje típico con su bordado serrano y la suntuosa joyería de oro, plata y coral; la artesanía donde sobresale la cestería y la alfarería, y la alimentación, con la tradicional matanza y otras muchos platos típicos, que como el hornazo o los calvoches, están ligadas a un amplio calendario festivo. Junto a esto destaca las casas serranas caracterizadas por su desarrollo en altura con pisos dedicados a cuadras o almacenes, habitáculos y secadero de matanza; y al exterior por su peculiar factura de entramado de madera relleno de adobes o sillarejos, con la particularidad de la “batipuerta” candelariense. Esta arquitectura tradicional tiene su reconocimiento con la declaración de 7 municipios como Conjuntos Histórico-Artísticos.
Las actividades económicas principales son la ganadería de porcino, bovino, ovino y caprino, la apicultura y la agricultura, donde destacan el cultivo de la vid, el olivo y el cerezo. Unido a estas labores tradicionales se ha desarrollado una industria de transformación de estos productos, existiendo diversas bodegas y almazaras, y destacando el sector chacinero con la Denominación de Origen de Jamón de Guijuelo, que ocupa la práctica totalidad del territorio declarado Reserva de la Biosfera.
La actividad forestal es significativa en cuanto a superficie y los Montes de Utilidad Pública ocupan el 20 % del territorio de la Reserva de la Biosfera.
Actualmente el sector en auge, debido a las características destacables de las Sierras, es el de servicios relacionados con el turismo.
Posibles Rutas |
GR 10, Red de Senderos del Sistema Central La comarca ha estado históricamente comunicada con el resto de la península por uno los grandes senderos que unían diferentes puntos de ella, el GR-10. El GR 10 a su paso por Sierras de Salamanca se ve envuelto de su rico patrimonio turístico, cultural y natural convirtiéndolo en una inmejorable oferta turística. Detalles del recorrido: |
| 2ª Etapa, De Béjar - Colmenar de Montemayor pasando por La Calzada de Béjar, Valdehijaderos y Horcajo de Montemayor
Comienza esta etapa en la oficina de turismo de Béjar (959 m), sita en un parque junto a la carretera de Salamanca. Enseguida, hacia la izquierda, se encuentra el desvío a El Castañar (que no hay que tomar). 100 m después, por la derecha, se baja por la cañada de Merinas, que desciende paralela a la carretera. Al final de ella, se gira a la derecha y tras pasar por encima de las vías del tren, se sigue hacia la izquierda, por la cuesta del Túnel. Aquí se retoman las marcas rojas y blancas, que pasan por debajo del viaducto de la N- 630 y se seguirán casi 4 km por carretera. La zona cuenta con abundantes restos de viejas factorías textiles. A la izquierda hay un profundo tajo con paredes graníticas, el Tranco del Diablo, por el que discurre el río Cuerpo de Hombre. Sin tomar la carretera que por la derecha se dirige a La Calzada, apenas 300 m después, en la finca Navarredonda, se gira a la derecha para seguir por la calzada romana de la Vía de la Plata. En este punto y hasta el próximo pueblo, se coincide con el Camino Mozárabe a Santiago de Compostela. En continuo ascenso y después de pasar por delante del albergue de peregrinos, se entra en La Calzada de Béjar (8,4 km; 2 h). |
| Etapa 3, De Colmenar de Montemayor a Miranda del Castañar pasando por Sotoserrano y Cepeda
La ruta comienza en la calle Larga de Colmenar de Montemayor (833 m), desde donde parte hacia la derecha un sendero señalizado que desciende a la carretera CV-135. Tras cruzar este vial el recorrido se introduce en un camino de gravilla que se convierte en sendero, y desciende siguiendo la línea de alta tensión hasta desembocar en una pista más amplia. A la altura de una pasarela y un pilón se llega a un arroyo que, sin cruzarlo, se sigue por su margen izquierda. Por el camino se ven restos de antiguos molinos, entre praderas, ganado vacuno, robles y castaños, que configuran un paraje típico de la sierra salmantina. Tras alcanzar la portilla de una finca se cruza un prado y se alcanza el bosque, donde toma de nuevo un carril y sale por otra portilla de hierro. La ruta desemboca en la carretera que viene de Colmenar y se toma hacia la derecha para cruzar el río Alagón por un antiguo puente. Después de abandonar la carretera, se sigue por su margen derecho hasta un punto donde el camino gira a la derecha para tomar una pista y ascender hasta Sotoserrano (12 km; 3 h 15 min). |
| Etapa 4, Miranda del Castañar- La Alberca pasando por Mogarraz y Monforte de la Sierra
Desde Miranda del Castañar (654 m) se baja por el mismo camino de entrada. Cruzado el puente sobre el río Francia, se toma la carretera que sale hacia la derecha en dirección a Mogarraz y se sigue por el arcén, por una senda habilitada durante 1,2 km. A la izquierda se encuentra el área recreativa de La Regajera. En un tramo de carretera abandonada se toma hacia la izquierda una pista de tierra que asciende entre una frondosa vegetación arbustiva y arbórea con multitud de variedades y especies. Hay incluso terrazas con olivos y eucaliptos, extraños en estas tierras. En un cruce de pistas se sigue de frente, por donde la vegetación se cierra sobre el camino; observando atentamente se ven los muros de antiguos aterrazamientos para cultivos. En un tramo llano se puede contemplar una vista de Miranda y de la sierra de Béjar. Desde aquí parte hacia la derecha una vieja senda empedrada, coincidiendo con una indicación de SL. El ascenso se acentúa pero la belleza del lugar lo merece: después de una zona aterrazada con cerezos y algún viñedo, comienza un bosque muy cerrado de madroños, castaños y robles. A los 500 m hay que abandonar repentinamente el camino para bajar –en fuerte descenso y de terraza en terraza–, hasta el arroyo de los Milanos, que se cruza por el puente de los Tres Ojos, obra de gran envergadura para lo oculto del lugar. Modernas sillas-esculturas metálicas adornan sus entradas. Al otro lado sigue un viejo camino de herradura que asciende entre abandonadas terrazas. En la ladera que hay a la izquierda y perfilándose contra el cielo se contempla Monforte de la Sierra. Al poco tiempo se entra en las primeras calles de Mogarraz (6,9 km; 2 h 20 min). |
| Etapa 5 La Alberca –Monsagro pasando por la Peña de Francia
El sendero arranca desde la plaza de La Alberca (1.045 m) y se alcanza la carretera que sube hacia el puerto de Las Batuecas, que se sigue en ascenso hasta un camino que sale hacia la derecha después de una cooperativa de embutidos. El paisaje cambia y el pino es el árbol preferido por estas alturas. Se toma hacia la izquierda una pista asfaltada, que rápidamente se transforma en tierra, y por la que se asciende hasta un alto, desde donde se obtienen unas magníficas vistas de la Peña de Francia. Desde ese lugar se desciende hasta un arroyo para iniciar la ascensión a la peña. Esta subida puede resultar problemática en condiciones meteorológicas adversas, de nieve, hielo o niebla. El camino trepa entre la retama, dejando un sendero local a la derecha, y cruzando tres veces la carretera para llegar a un vía crucis que lleva hasta la cima. En ésta –además de unas increíbles panorámicas–, hay una estación de telecomunicaciones, una hospedería y una iglesia dedicada a la Virgen Negra (1.717 m; 9,8 km; 3 h 30 min). |
| Etapa 6, esta última etapa discurre entre Monsagro y Puente Nuevo
En Monsagro (957 m) el sendero atraviesa la plaza Mayor y sale en dirección hacia el cementerio. Pasado éste, un nuevo camino a la izquierda continúa el descenso hasta un viejo puente de piedra que cruza el río Agadón. Unos 100 m después se deja la pista por una senda que parte junto a un castaño centenario y sigue el Agadón por su margen izquierda. El cauce se encajona progresivamente y dibuja varios meandros. Se cruza una zona con castaños centenarios de gran belleza y más adelante deja atrás el límite del Parque Natural Las Batuecas-Sierra de Francia. Un ancho puente permite el paso opcional al área recreativa de El Vao, pero la ruta no se desvía. A lo largo del río hay vegetación típica de ribera y cerca de la pista una continua representación de encinas. Pasado el puente, el valle se ensancha y permite la existencia de tierras de labor con algunos robledales que dan paso a eucaliptos. |
GR 184, “Ruta de los Paisajes Serranos” Atraviesa de oeste a este, gran parte de la Reserva de la Biosfera con una longitud total de 75,5 km. está dividida en 15 tramos, de los que 10 son los recorridos que unen las diferentes localidades de la Ruta, 4 son enlaces a otras Grandes Rutas de la Reserva y 1 es una variante entre dos puntos de la misma Ruta. |